Principales diferencias entre conjuntivitis y ojos rojos en perros

Ojos rojos en perros

Mi perro tiene un ojo rojo: ¿es conjuntivitis? Eso me han dicho…

Llegas a casa del paseo y tu perro o tu gato tiene un ojo rojo. ¿O los dos? – “Siempre ha estado bien, pero desde hace unas semanas tiene el ojo un poco más rojo y le lagrimea.” – “Últimamente cuando se despierta tiene los ojos rojos, con legaña verde.” – “Le poníamos un colirio que nos dieron y en unos días se le pasaba, pero al dejar el tratamiento.., otra vez con el ojo rojo!”.

Estas son algunos de los múltiples comentarios que podemos escuchar en una primera consulta de oftalmología veterinaria. Si fuéramos a un hospital de oftalmología de personas, es muy probable que nos hablasen de conjuntivitis. “-itis”, en medicina es la forma técnica para nombrar una inflamación, esto es: apendicitis por la inflamación del apéndice, meningitis por la inflamación de las meninges, conjuntivitis por la inflamación de la conjuntiva. Pero de la misma manera que podrías tener un codo inflamado por causas muy distintas: artrosis, tendinitis, un osteosarcoma, o por que te acabas de caes de la bici, hay muchas razones, y muy diferentes, por las cuales un perro podría tener un ojo rojo.

¿Entonces… mi perro tiene conjuntivitis?

En lxs pacientes de dos patas hay mucha más casuística de conjuntivitis infecciosa, inflamación por infección primaria de la conjuntiva, que la que hay en en los pacientes perrunos o gatunos. Tal vez, el hecho de que nuestros pacientes caninos se pasen la mitad del día con la cara al ras del suelo olfateándolo todo, tengan formas y características faciales peculiares que van desde el Carlino hasta un Gran Danés, o que les encante jugar con palos como si no hubiera mañana, los predisponga a una más que abundante casuística de inflamación o alteración de la conjuntiva distinta a la infecciosa. Además, la conjuntiva, como parte del ojo que es, reacciona con congestión (se pone roja como cuando tenemos sofoco) frente a toda una amplia gama de problemas oculares tan diversos entre sí como la falta de lágrima, el glaucoma o una inflamación intraocular (uveítis).

Es por esto, que en oftalmología veterinaria preferimos usar el concepto de Ojo Rojo hasta haber podido determinar la causa subyacente. Esto permite no infravalorar la posible gravedad de un perro con rojez ocular cuando nos comunicamos con las personas propietarias o entre profesionales dedicados a la salud. Una conjuntivitis infecciosa, por muy molesta que pueda ser, la puedo citar el lunes que viene. Un glaucoma, también rojo, es una urgencia que necesita atención inmediata para poder preservar la visión.

En general, el término conjuntivitis, lo reservamos para los casos de congestión conjuntival u ojo rojo, en los que no hay ninguna otra patología ocular y la inflamación es primaria en la conjuntiva, como una conjuntivitis infecciosa o alérgica. Es más seguro así.

Ya, ya, pero... ¿Qué es la conjuntiva?

La conjuntiva es una mucosa (como lo son las que cubren la cavidad oral, el interior del digestivo…). Es una membrana elástica y terriblemente fina que cubre la cara interna de los párpados y la parte anterior del globo ocular, a excepción de la córnea por razones lógicas de transparencia.

Además de la congestión conjuntival, que otros signos oculares son comunes en la inflamación del ojo (y no solo de la conjuntiva):

• Rojez ocular o congestión conjuntival.
• Lagrimeo.
• Dolor ocular que se muestra como blefarospasmo, espasmo de los músculos de los párpados (ojo cerrado).
• Fotofobia (les molesta la luz).
• Protrusión de la membrana nictitante o 3er párpado.
• Enoftalmos (retirada del ojo hacia dentro de la órbita ocular para su protección).

​¿Cuál puede ser la causa de un ojo rojo?

Nos parece que es más corta la lista de problemas oculares que no cursan con ojo rojo. Pero para hacernos una idea, estas son tal vez algunas de las causas más comunes:

• Una úlcera, herida, en la córnea.
• Queratoconjuntivitis sicca (KCS), ojo seco, o Enfermedad de la Superficie Ocular.
• Una uveítis, con sus múltiples posibles causas que van desde un golpe a una Leishmaniosis o desde un absceso de próstata a un linfoma.
• El glaucoma. Uno de las emergencias más urgentes que se nos presentan en oftalmología veterinaria.
• Y un largo etcétera.

Entonces, la diferencia entre Ojo Rojo y Conjuntivitis, ¿Cuál es?

La principal diferencia entre la conjuntivitis y los ojos rojos radica en la causa subyacente. La conjuntivitis es una inflamación primaria de la conjuntiva. El ojo rojo, en cambio, puede ser un síntoma de varias afecciones oculares, algunas de las cuales pueden ser relativamente benignas (poca cosa) como la conjuntivitis alérgica, y otras una urgencia y/o requerir de un diagnóstico y tratamiento específico con mejor o peor pronóstico. Por eso es importante no restarle importancia con el término conjuntivitis, en especial en nuestros pacientes que no siempre son capaces de comunicar lo que los pasa, cuando empezó, cómo lo sienten…

¿Cómo se diagnostica?

Como en cualquier otro caso médico, el factor más importante a diagnosticar es “la causa”. Qué es y por qué.

El diagnóstico clínico se realiza en la consulta de oftalmología. Una buena anamnesis, esto es, la recogida exhaustiva de toda la información disponible o conocida, es crucial: cuando empezó, cómo se trató. Con qué. Que resultado dio, qué paso al parar el tratamiento. ¿Es la primera vez o es una recaida? ¿Está el paciente expuesto a la reforma del patio del vecino? ¿Qué come? ¿Es un perro estresado? ¿Bebe u orina más de lo habitual? ¿Cómo es el apetito últimamente?
Después el examen general del paciente seguido del examen exhaustivo, ordenado y completo de los ojos nos darán más datos: la presión intraocular, el nivel de lágrima, el estado y forma de las pupilas, el examen del fondo ocular, del nervio óptico, de los párpados (pelos, masas, lesiones…).

Y al final, toda esta información puede llevar a el o la oftalmóloga veterinaria a formular una hipótesis, realizar un diagnóstico o proponer pruebas diagnosticas más complejas para llegar a un diagnóstico etiológico.

Esta es la forma más segura de no desperdiciar tiempo o recursos en intentos baldíos y frustrantes. En la primera consulta de oftalmología, es frecuente encontrarnos a propietarixs cansadxs y frustradxs, que ya han utilizado más recursos de los deseados sin haber llegado a ayudar a su compañero animal.

¿Y en cuanto al tratamiento? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Cuánto?

Cómo ya hemos dicho, un tratamiento efectivo está siempre basado en un diagnóstico clínico fiable, que si no es siempre exacto, esta basado en un proceso lógico y con conocimiento de exclusión. Y es así como podemos afirmar que un tratamiento, por fácil o complicado que sea, económico o más costoso, es el correcto.

Obviamente, depende de la causa subyacente, que es, en última instancia, la que queremos atajar.

Cómo prevenir la conjuntivitis y los ojos rojos

La prevención en un animal sano, esto es, activo, juguetón, inquieto y curioso, es difícil. Vivir tiene un riesgo. No obstante, hay muchas alteraciones oculares que acaban causando patología ocular, en especial en la superficie del ojo, que tienen mucho que ver con la conformación de la cara, de los párpados, de la relación ojo-párpado… que, a la vez, están directamente ligadas a las diferentes razas. Los perros molosos y los braquicefálicos son un ejemplo muy obvio.

Desde OFTAnimalia no podemos sino recomendar un examen oftalmológico temprano en cachorros y perros jóvenes, para determinar si los ojos de este cachorro o gatito son susceptibles de problemas a corto o largo plazo, y si hay posibilidad de mejora a través de un tratamiento profiláctico.

​¿Cuándo deberías consultar al veterinario?

Al igual que el o la médica de cabecera, tú veterinarix de confianza está ahí para diagnosticar, opinar, tratar o derivar cualquier cosa que os preocupe como propietarixs.

Si notas cualquier signo de molestia ocular, como enrojecimiento, secreción, parpadeo excesivo o cambios en el comportamiento, es crucial consultar a un veterinario para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

En general, y salvo excepciones, tu veterinarix de confianza está cualificado para tratar mucha de la patología más frecuente que se presenta en nuestras mascotas. Confia en su criterio. Aún así, si el tratamiento inicial no lleva a un resultado esperable, es aconsejable hablar de remitir el caso a un especialista en oftalmología. El ojo es un tejido muy sensible y con unas características muy específicas para mantener la transparencia. Permitir que una lesión se cronifique o progrese antes de remitir el caso a un o una oftalmóloga, puede influir muy negativamente en el pronóstico visual del caso.

Si tienes dudas, nuestro consejo siempre será hablar con tu veterinarix de confianza con franqueza sobre remitir el caso para una consulta de especialidad. También puedes consultar el caso con nosotrxs en www.oftanimalia/contacto .

En Oftanimalia destacamos por brindar diagnóstico y tratamiento de primer nivel para enfermedades oculares en animales. Nuestro equipo de expertos oftalmólogos, con enfoque en gatos, perros y diversas especies, posee una amplia formación y una vasta trayectoria en el campo. Puedes contactar con nosotros en el 684 34 79 65 y por correo electrónico en info@oftanimalia.com

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​Preguntas frecuentes

1. ¿Puede la conjuntivitis ser contagiosa entre perros? Sí, en algunos casos, la conjuntivitis puede ser contagiosa entre perros, especialmente si es de origen infeccioso. Aunque no es común. Ante la duda… un diagnóstico certero.

2. ¿Es común que los perros desarrollen alergias oculares? Sí, los perros pueden desarrollar alergias oculares a sustancias como polen, polvo y ciertos alimentos.

3. ¿Pueden los ojos rojos en perros ser un signo de una enfermedad grave? Sí, en algunos casos, los ojos rojos pueden ser un síntoma de una enfermedad ocular más grave, como uveítis o glaucoma.

4. ¿Puedo usar colirios humanos en los ojos de mi perro? No se recomienda tratar los ojos antes de saber la causa y el diagnóstico detrás de los ojos rojos de tu perro. El colirio o ungüento que es bueno para una uveítis, puede ser fatal para una úlcera corneal. Es mejor no arriesgar.

Si aún así queremos probar algo, lo único que es inocuo y puede ayudar en algunos casos muy concretos son los lubricantes oculares. Aunque como ya hemos dicho, podemos arriesgar a que el problema se agrave y se complique más de lo necesario antes de iniciar un tratamiento concreto y correcto.

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